Enuresis y Encopresis: Características Clínicas, Causas e Intervenciones
- Lorena Martin

- 30 jun
- 5 min de lectura
Actualizado: 31 jul
La enuresis y la encopresis son dos alteraciones del control de esfínteres que generan preocupación tanto en familias como en profesionales de la salud. Aunque pueden presentarse de forma aislada, frecuentemente coexisten con otras dificultades emocionales o del desarrollo. Conocer sus características clínicas, sus causas y las estrategias terapéuticas disponibles es fundamental para ofrecer una respuesta adecuada.

Enuresis: Características Clínicas
La enuresis se define como la emisión involuntaria y repetida de orina, diurna o nocturna, en la ropa o en la cama, en niños con una edad cronológica de al menos 5 años. El DSM-5 establece que este comportamiento debe ocurrir al menos dos veces por semana durante al menos tres meses consecutivos, o bien provocar un malestar clínicamente significativo o deterioro funcional.
Tipos de enuresis
Enuresis nocturna primaria: el niño nunca ha logrado mantener el control nocturno. Es la forma más frecuente.
Enuresis nocturna secundaria: el niño había logrado la continencia nocturna durante al menos 6 meses y la pierde posteriormente.
Enuresis diurna: ocurre durante las horas de vigilia y con frecuencia está asociada a factores emocionales o conductuales.
Encopresis: Características Clínicas
La encopresis consiste en la deposición repetida de heces en lugares inadecuados (la ropa interior, el suelo, etc.), de forma voluntaria o involuntaria, en niños con una edad cronológica mínima de 4 años. Se requiere que el evento ocurra al menos una vez al mes durante un período mínimo de 3 meses, y que no sea atribuible a causas médicas como el megacolon o el hipotiroidismo.
Tipos de encopresis
Con estreñimiento e incontinencia por rebosamiento: la causa más común. Las heces se acumulan, endurecen y producen un rebosamiento de materia fecal líquida.
Sin estreñimiento ni incontinencia por rebosamiento: generalmente asociada a causas conductuales o emocionales.
Causas y Factores Asociados
Tanto la enuresis como la encopresis tienen una etiología multifactorial, en la que interactúan factores fisiológicos, psicológicos y familiares.
Factores biológicos y médicos
Retraso madurativo en el sistema nervioso central que regula el control vesical o intestinal.
Antecedentes familiares: la enuresis presenta una heredabilidad significativa.
Déficit en la producción nocturna de vasopresina (hormona antidiurética).
Estreñimiento crónico y patrones alimentarios pobres en fibra en la encopresis.
Factores psicológicos y emocionales
Estrés agudo o crónico: cambios significativos como el nacimiento de un hermano, mudanzas, separación de los padres o inicio escolar.
Ansiedad y trastornos emocionales: la enuresis secundaria frecuentemente es desencadenada por eventos vitales estresantes.
Experiencias de abuso o trauma: en algunos casos pueden estar en la base de la sintomatología.
Entrenamiento de control de esfínteres inadecuado: demasiado precoz, tardío o coercitivo.
Estrategias de Intervención
El tratamiento debe ser individualizado, incluyendo siempre una valoración médica previa para descartar causas orgánicas. La intervención es más efectiva cuando involucra al niño, a la familia y, en muchos casos, al equipo escolar.
Para la enuresis
Alarma de enuresis (técnica de la alarma): es el tratamiento con mayor evidencia empírica. Un dispositivo que detecta la humedad activa una señal para despertar al niño, entrenando la respuesta vesical.
Entrenamiento vesical: consiste en incrementar gradualmente el tiempo entre micciones para aumentar la capacidad funcional de la vejiga.
Medidas de higiene del sueño y restricción de líquidos: reducir la ingesta de líquidos en las horas previas al sueño.
Intervención psicológica: especialmente indicada cuando hay un componente emocional asociado. Se trabaja la ansiedad, la autoestima y el manejo del malestar.
Tratamiento farmacológico: la desmopresina (análogo de la vasopresina) puede usarse en situaciones puntuales como viajes o campamentos, siempre bajo supervisión médica.
Para la encopresis
Intervención médica y dietética: tratamiento del estreñimiento con laxantes, aumento de fibra, hidratación adecuada.
Reeducación intestinal: establecer rutinas regulares para el uso del baño, refuerzo positivo por los intentos (no solo por los éxitos).
Biofeedback anorrectal: técnica especializada para mejorar la coordinación entre los músculos del esfínter.
Psicoterapia: especialmente en la encopresis sin estreñimiento donde hay un fuerte componente emocional. Se trabajan la vergüenza, el control y los conflictos relacionados.

El Rol de la Familia
El papel de los padres es central en el proceso de intervención. Es fundamental evitar actitudes de castigo, burla o vergüenza hacia el niño, ya que esto agrava la carga emocional y puede perpetuar el problema. La postura empática, el apoyo sin sobreprotección y la comunicación abierta son pilares terapéuticos esenciales. Los padres también deben ser orientados a no reforzar las conductas de evitación del baño ni a generar conflictos en torno al control de esfínteres.
Reflexión Final
La enuresis y la encopresis son situaciones que generan vergüenza y angustia tanto en el niño como en la familia. Sin embargo, ambas tienen solución con el abordaje adecuado. Un enfoque comprensivo, que contemple las dimensiones biológicas, psicológicas y relacionales, y que trabaje en equipo con el niño y su entorno, ofrece las mejores posibilidades de recuperación.
El impacto emocional de la enuresis y la encopresis: lo que no siempre se ve
Más allá de los aspectos clínicos y orgánicos, la enuresis y la encopresis tienen un impacto emocional significativo que suele subestimarse. Los niños con estos diagnósticos frecuentemente desarrollan vergüenza intensa, baja autoestima y conductas de evitación social (no participar en campamentos, excursiones o quedadas). Este aislamiento progresivo puede desencadenar o agravar cuadros de ansiedad y depresión infantil.
Desde la perspectiva terapéutica, es fundamental trabajar paralelamente los aspectos conductuales del control de esfínteres y los aspectos emocionales asociados. Un niño que ha sido ridiculizado o castigado por accidentes involuntarios necesita un trabajo de reparación de la imagen de sí mismo antes de poder involucrarse activamente en las estrategias conductuales.
El trabajo con padres es igualmente central: muchos progenitores experimentan frustración, culpa o vergüenza ante la situación de su hijo. El entrenamiento parental permite transformar estas reacciones en respuestas terapéuticas efectivas que potencian el tratamiento.
Cuándo consultar a un psicólogo infantil: señales de alerta
Es recomendable consultar con un psicólogo especializado en psicología infantil cuando se presentan uno o más de los siguientes indicadores:
El niño ha superado la edad esperable de control sin lograrlo, a pesar de descartar causas médicas.
Se observan señales de malestar emocional intenso: vergüenza extrema, rechazo a actividades sociales o reacciones de ansiedad ante la posibilidad de un accidente.
El problema coexiste con otras dificultades emocionales o del desarrollo (TDAH, trastornos de ansiedad, dificultades escolares).
Ha habido una remisión y posterior recaída después de un período de control, especialmente si coincide con eventos estresantes (mudanzas, separación de padres, nacimiento de un hermano).
Los padres sienten que han agotado sus recursos y el tema genera conflicto familiar recurrente.
Preguntas frecuentes sobre enuresis y encopresis
¿La enuresis nocturna se resuelve sola con el tiempo?
En muchos casos sí: la enuresis nocturna primaria tiene una alta tasa de remisión espontánea (aproximadamente el 15% de los casos se resuelve por año sin intervención). Sin embargo, cuando genera malestar emocional significativo, compromete la autoestima del niño o persiste más allá de los 8-9 años, el tratamiento activo es recomendable para evitar consecuencias emocionales secundarias.
¿Cuál es el tratamiento psicológico más efectivo para la enuresis?
El tratamiento con alarma para la enuresis es el que cuenta con mayor evidencia científica: tiene tasas de éxito del 70-85% cuando se aplica correctamente. En combinación con el entrenamiento de retención vesical y el trabajo emocional con el niño, los resultados son muy sólidos. Para la encopresis, el protocolo de intervención psicológica conductual combinado con manejo médico del estreñimiento es el más efectivo.
¿Es posible hacer tratamiento psicológico online para estos problemas?
Sí. El tratamiento online es perfectamente viable para estos casos: las sesiones con padres (entrenamiento parental), la psicoeducación del niño y el seguimiento del registro conductual se realizan de forma muy efectiva de manera virtual. Si querés consultar por el caso de tu hijo, podés iniciar el proceso contactándome para una primera evaluación.
Este contenido fue generado con asistencia de inteligencia artificial con fines informativos. Ante cualquier duda diagnóstica o terapéutica, se recomienda consultar con un profesional de la salud mental.






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